Suman, en el momento de escribir estas líneas, 310 personas. El más joven tiene 22 años y el mayor 64. La edad media es de 34 años y el tiempo medio de permanencia de los demás en nuestro equipo es de 7 años.
Es posible que no todos tengan titulación universitaria y solamente tres o cuatro tengan certificación como profesor de idiomas. Esto no es para nosotros un criterio de selección. Les contratamos a todos en su día porque reunían las condiciones óptimas personales para triunfar como profesores de idiomas para personal de empresa.
Estas condiciones son responsabilidad, carácter, dominio técnico o potencial para ello y, lo más importante de todo, la capacidad para ganarse el respeto y aprecio de personas de todos los rangos corporativos, desde operarios hasta presidentes de empresa.
No es fácil ser buen profesor de idiomas en el ámbito de las empresas. Hay que ser amable, cortés, exigente, flexible, constante, divertido, serio y con capacidad para demostrar mano izquierda... y “mano derecha”. Hay que saber torear a personas con personalidades muy dispares, saber ganar su confianza y saberles guiar con cariño y firmeza hacia un objetivo que exige sacrificio. Se trata, a fin de cuentas, de una serie de cualidades difíciles de cumplir en cualquier ámbito de la vida laboral o social. ¿Cómo encontramos a personas con estas cualidades o con potencial para adquirirlas? Es muy fácil: pagamos bien. Ofrecemos condiciones que, si demuestran su valía, les permite dedicarse a la enseñanza como vocación única y, si quieren, vitalicia. Esta política crea un nivel de seguridad en el profesorado que, a su vez, engendra un alto nivel de fidelidad entre nuestra clientela.
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